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Atlántico: hombre intentó asfixiar a su expareja y luego la acuchilló

Durante la década de los noventa, Buenos Aires se ostentó como la capital latinoamericana del rat race, compitiendo absurdamente con Londres, Nueva York y Roma, las ciudades más caras del mundo, donde es necesario trabajar quince horas diarias para pagar un cuarto-ratonera. La supervivencia había sustituido a la vida, pero de todos modos la juventud porteña, la burguesía ilustrada, los escritores, los amantes del shopping parecían felices entre tanto confort de ensueño. Quizá por eso, la debacle argentina encarnó tan plástica y trágicamente la corrosión del bienestar contemporáneo y la fragilidad de sus falsas aspiraciones. Aunque muchos vean en las vacaciones una conquista laboral, en el fondo no son más que una compensación mediocre.

  • No me justifico, pero es cierto que me sumergí en el fluido de la información por razones políticas, una tarde en París, después de una acción urbana que realicé junto con un grupo de mexicanos que radicaban en Francia.
  • ¿Acaso Converse no fabrica zapatos y ropa para las personas de todo el mundo que viven con optimismo, creatividad y rebeldía?
  • Esa máquina de desaceleración es la escritura, capaz de retardar el curso del tiempo.
  • Arqueólogos de los suburbios, para ellos una licuadora vieja no es diferente de un ánfora babilónica, pero a diferencia de ésta, la licuadora no irá a parar al catálogo estéril de los museos, sino a su pequeño cuarto rupestre, donde los artefactos de la década pasada encuentran siempre un segundo aire.
  • Me pregunto con frecuencia por la situación de todos esos escritores demasiado ocupados que ya no tienen tiempo para escribir, y no sólo por exceso de trabajo, sino por exceso de notoriedad.

Y mientras comer desechos sea contrario a la idea de civilización, su espíritu inconforme permanecerá intacto, y su basurero, ajeno a la domesticación de la publicidad. Con estas acciones de desobediencia civil —más que un robo, explican, se trata de una “autorregulación de precios”— los invisibili se volvieron finalmente visibles frente a los medios y la ciudadanía, y han logrado poner en evidencia no sólo que la precariedad existe, sino que es parte de la opulencia. Desde entonces saben que si el bienestar económico radica en trabajar tres jornadas para ir viviendo, lo mejor será rezarle a San Precario (“el santo más poderoso de todos”) y luchar con más acciones de shopsurfing contra toda esa gigantesca ostentación de mercancías, que los ha reducido a ser los voyeurs incómodos de la abundancia. Esto es lo que finalmente sucedió en Italia, en la época en que Berlusconi pasaba del puesto treinta y cuatro a ser el cuarto hombre más rico del mundo.

Escritos para desocupados / Libro web

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Desperté poco después de las cuatro de la tarde. Tenía hambre y me dirigí al comedor, donde me sirvieron una lenta comida pantagruélica a cambio de que lavara mis trastes y donara algunos de mis libros a la biblioteca. Acepté encantada y el resto de la tarde me dediqué a pasear entre jardines, estanques, huertos de lechugas hidropónicas, laberintos construidos con arbustos. No sé si me habré perdido en un lugar prohibido , pero después de un par de horas de errabundeo me tropecé con el cascarón de un barco a medio construir, un Fitzcarraldo abandonado entre los matorrales, digno de una institución que valora el menor esfuerzo. El interior, invadido de yedras, conservaba algunas mesas y suficientes barriles de ron como para salir de piraterías. Al otro lado del barco, crecía un pequeño plantío de marihuana (haré mutis al respecto, puesto que podrían enviar mañana a la polaca, siempre enemiga del ocioso, a cerrar ese santuario del saber).

Atlántico: hombre intentó asfixiar a su expareja y luego la acuchilló

Los jardines eran modestos, aunque suficientes para quienes tomaban cursos al aire libre. A lo lejos un grupo de ancianos conversaba bajo la sombra de un árbol frondoso. Una maestra (o algo parecido a una maestra, aunque pensándolo bien no era una maestra) explicaba a niños y adultos las dificultades de volar un papalote en un día sin viento. Otro profesor discutía con sus pupilos sobre el arte de tenderse en la cama. Y uno más sostenía una acalorada diatriba contra la acumulación de deudas, mientras a unos pasos de ahí se planeaban estrategias para sabotear a los jefes.

Seductive Mickey Mouse, Pintura por ...

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